Una comida regular puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte para un animal en la calle. Pero alimentar mal puede generar conflictos con los vecinos, atraer plagas y, sin esterilización, traer más animales hambrientos el próximo año. Así se hace bien.
1. Mismo lugar, misma hora, todos los días
Elige un lugar tranquilo, lejos de calles transitadas, entradas de edificios y zonas de juego infantil. Alimenta a la misma hora cada día. Los animales aprenden la rutina, comen rápido y es más fácil observarlos y atraparlos para llevarlos al veterinario.
2. Da la comida adecuada
- Lo mejor: alimento comercial seco o húmedo para perros y gatos.
- De vez en cuando: arroz cocido simple con pollo o pescado cocido (sin huesos, sin sal, sin condimentos).
- Nunca: huesos, cebolla, ajo, chocolate, uvas, sobras muy saladas o picantes, ni leche de vaca para gatos.
3. El agua fresca importa tanto como la comida
Sobre todo con calor. Usa un recipiente pesado que no se voltee y límpialo seguido.
4. Limpia después de 20–30 minutos
Recoge las sobras y los platos. La comida que queda atrae ratas, insectos y quejas, y las quejas suelen terminar en animales envenenados o retirados.
5. Esteriliza a los animales que alimentas
Es el paso más importante. Una sola gata sin esterilizar puede tener hasta tres camadas al año. Alimentar sin esterilizar aumenta el sufrimiento con el tiempo. Contáctanos sobre nuestro programa de esterilización (TNR): podemos ayudar a atrapar, esterilizar y devolver a los animales que cuidas.
6. Vigila su salud
La hora de comer es tu oportunidad para notar cojeras, heridas, pérdida de peso, ojos con secreción o un gato que deja de aparecer. Anótalo y pídenos ayuda a tiempo.
