Encontramos a este pequeño gatito después de que el dueño de una tienda lo sacara a la acera exterior. Con un peso de apenas medio kilo, desaseado y completamente débil, no tenía fuerzas ni para sostenerse en pie. Lo trasladamos de urgencia a atención médica de inmediato para administrarle suero, calor y los tratamientos necesarios.
A pesar de todos los esfuerzos, su estado era demasiado frágil y lamentablemente falleció. Cada animal que habita en nuestras calles es un ser sensible que merece protección y respeto. Cuando un animal indefenso aparece cerca de nuestros negocios o viviendas, la solución más noble y solidaria nunca es el desamparo en la calle, sino tenderle una mano o contactar a un refugio o rescatista que pueda brindarle el cobijo y la atención que necesita.